
Después de haberse sospechado muchas veces la muerte del comandante de la revolución cubana, y de un largo silencio frente a los asuntos políticos de Cuba, Fidel Castro ha resgresado a la vida pública celebrando sus 84 años. Después de una fuerte enfermedad que lo obligó a retirarse del máximo cargo público de la isla, y ante la cual su hermano Raul Castro asumió las riendas del poder cubano, se precipitaron muchos análisis y especulaciones sobre el futuro del gobierno comunista. Se pensaba que la posesión de Raul Castro suscitaría el desmonte del comunismo en Cuba y la transición hacia el modo de producción capitalista.
Sin embargo, Fidel Castro decidió quitarse la sudadera, y ponerse de nuevo la camisa verde oliva, o verde militar, con la cual estuvo al mando del gobierno de Cuba por más de 50 años, dese que la revolución que él comando llegara triunfante a La Habana en 1959 y derrocara al gobierno de Fulgencio Batista. Hoy Fidel Castro asegura que se ha recuperado de su padecimiento y se muestra listo para continuar con su agenda pública. Fidel desmiente publicamente los supuestos de varios analistas que afirman que existe una fuerte división en las instancias mayores del gobierno cubano sobre el futuro que debe perseguir su país. Por el contrario, afirma que nunca la unión había sido más fuerte, y que aunque existan diferencias de ideas y pensamiento, estas tienen todas un objetivo común:
“nuestra unidad es hoy más sólida que nunca, no es fruto de la falsa unanimidad o de la simulación oportunista, la unidad no excluye las discrepancias honestas, sino que presupone la discusión de ideas diferentes pero con los mismos propósitos finales de justicia social y de soberanía nacional”.
Muchos afirman que Fidel ha regresado para asumir de nuevo el poder. No podemos saber hasta que punto estas afirmaciones tengan algo de certeza; en parte porque sería difícil creer que Fidel se apartó por completo de la política cubana, y en parte porque no parece que lo que él busque sea asumir de nuevo el máximo cargo del Estado cubano. Sin embargo, es claro lo que Fidel representa para Cuba, para el pueblo cubano y para el mundo. Así que a pesar de las pequeñas incursiones del gobierno cubano en la permisividad hacia la construcción de un sector privado en la isla, y la relativa ‘flexibilización’ de las políticas comunistas, parece que sería poco acertado pensar que Cuba avanza inevitablemente hacia el capitalismo. Mucho menos cuando el mundo atraviesa una de las más grandes crisis del capital de toda la historia.
» Desplazamiento forzado en Colombia
» Legalización de la marihuana en California | Estados Unidos
» Mineros chilenos rescatados demandan al Estado y a privados
» Bolivia tendría salida al mar de nuevo | Acuerdo con Perú