Mahmoud Abbas. Presidente de la Autoridad Nacional PalestinaAnte el interés mostrado por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, de incluir dos santuarios ubicados en Cisjordania dentro del patrimonio nacional de Israel, se han presentado fuertes reacciones. Por una parte, Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, rechazó enfáticamente dicha acción, advirtiendo que agudizaría las dificultades por las que pasaba el conflicto entre Israel y Palestina, y que alejaba aún más las posibilidades de poner fin al enfrentamiento. Por otra parte, el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, incitó a los palestinos a enfrentar la ocupación Israelí. Los dos sitios sagrados se encuentran en territorio Palestino ocupado por Israel, lo que representa una clara intensión de esta nación por mantener su posición en los territorios ocupados.

El conflicto entre Israel y Palestina inició en 1948, cuando apenas finalizaba la segunda guerra mundial. En este año la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió dividir el territorio palestino para crear una nación que perteneciera al pueblo judío después de la persecución que habían sufrido durante años de guerra. Se justificó la realización de esta acción en territorio Palestino debido a que era allí donde se encontraban los territorios que mayor valor religioso para el pueblo judío. Sin embargo esto tendría también una fuerte repercusión geopolítica en tanto los Estados Unidos tendrían un aliado estratégico en esta región. El territorio fue dividido por partes iguales, 50% del territorio para cada nación. Palestina inició una fuerte lucha por la recuperación de su territorio. Pero fue derrotada, e Israel aprovechó el conflicto para ocupar una mayor porción del territorio palestino. A partir de ese momento inició una fuerte guerra entre estos dos países que lleva más de 60 años, y que no parece estar cerca de terminar. Los territorios de Cisjordania y Gaza han estado ocupados por el ejército israelí desde 1967.

Israel se ha convertido en un aliado estratégico para los Estados Unidos, lo cual le permite ejercer un fuerte control frente a los países de oriente medio. Ha apoyado el entrenamiento del ejército israelí, y ha contribuido en su dotación y tecnificación. Igualmente, Israel se encuentra apoyado por las principales potencias occidentales. De tal suerte que las naciones árabes cercanas han brindado todo su apoyo a Palestina. La participación de todos estos actores internacionales ha fortalecido y recrudecido la guerra al punto que se encuentra hoy en día.

Todo parece demostrar que una salida negociada nunca dejará de ser una utopía. Utopía para los de fuera, porque, al parecer, ni Israel ni Palestina están dispuestos a negociar dicha solución. La guerra entre estos dos países se ha convertido así en la actual y real guerra de religiones.

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