Luis Inacio Lula da Silva, Presidente de Brasil

El presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, dejará la presidencia del país más grande de Sur América con un nivel de popularidad bastante alto. Actualmente, a tan solo unos meses de abandonar el Palacio del Planalto (Sede de gobierno) asegura que entregará el próximo 1 de enero un Brasil “infinitamente más sólido, infinitamente más justo, más democrático que el país que recibí”.

Lula llegó a la presidencia de Brasil en el año 2003 como el candidato del Partido de los Trabajadores PT. Tenía una fuerte y reconocida trayectoria en el sindicalismo brasilero, y había puesto bastante altas las expectativas tanto de la izquierda democrática como de las clases obreras de ese país. Habiendo cursado tan solo la primaria, asumió el reto de gobernar el país con la mayor desigualdad económica en América Latina y con los más altos niveles de pobreza. Pero sus dos períodos de gobierno le han bastado para mostrar una nueva cara de Brasil al mundo.

En la actualidad, Brasil es considerado como una potencia regional con miras a convertirse en una potencia mundial tanto en el orden económico, como en el político. La economía del brasil hace un par de años se encuentra entre las 10 más grandes del mundo y, según Lula, de continuar a este ritmo en los próximos 6 a 8 años se convertirá en una de las 5 economías más grandes a nivel mundial. Actualmente Brasil ejerce una fuerte campaña para ser reconocido como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, junto a los Estados Unidos, Rusia, Francia, Inglaterra y China.

Sus fuertes incursiones en el sector energético, especialmente en la extracción y refinamiento del petróleo, así como fuertes avances en la industria militar y aeronáutica muestran a un Brasil con una gran capacidad económica y tecnológica. Y su fuerte campaña diplomática ha tenido fuerza incluso en regiones lejanas como en Oriente Medio y Asia. Actualmente Brasil hace parte del BRIC y del IBSA, escenarios multilaterales internacionales en los que Brasil demuestra la construcción de nuevos escenarios de poder internacional.

Sin duda alguna, en el período de gobierno de Lula, Brasil ha mostrado una nueva cara. Y ha puesto por lo alto el nombre de su país en todos los rincones del planeta. Por eso no es extraño que al ser entrevistado, el presidente Lula sea incapaz de contener las lágrimas. En enero entregará su cargo, y afirma que no presentará de nuevo una candidatura presidencial aunque aclara que “Mi respuesta es no, lo digo con el corazón. Pero en política nunca se puede decir que no”. En su recta final, asegura que el mayor logro de su gobierno no es suyo, “sino del pueblo que tuvo confianza de elegir a un tornero que solo tiene la escuela primaria, para ser presidente”.

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