
La tromenta Alex, que sería la primera de una serie de tormentas y huracanes que se formarían en el Océano Atlántico y que se dirigirían hacia las costas orientales de México y América Central, ha empeorado la situación que se vive en esta zona desde que inició el derrame de petróleo en el Golfo de México al explotar una plataforma de extracción de petróleo de la BP en aguas profundas del golfo.
En primer lugar, la tormenta hizo necesario que se suspendieran las labores de limpieza del crudo derramado en las aguas marinas. Además impidió que varias tareas como la recolección de crudo, el rescate de animales, la quema de petróleo y la utilización de dispersantes tuviera que suspenderse por lo pronto, y al parecer por algunos días. Además el aumento en el movimiento de las aguas tuvo como resultado la llegada de una mayor cantidad de petróleo a las costas cercanas al lugar del derrame. Y al parecer la situación podría continuar empeorando, acercando cada vez más la gran mancha negra a las costas de los Estados Unidos.
Los pronósticos no son para nada positivos. La temporada de tormentas y huracanes que inició en junio, será una de las más fuertes registradas en los últimos años, según afirman algunos reportes meteorológicos, y podría generar hasta 5 huracanes de gran magnitud. Si una tormenta como Alex logró impactar de esta forma la zona del derrame, uno de estos huracanes podría tener consecuencias muchísimo más serias sobre el golfo.
» Desplazamiento forzado en Colombia
» Legalización de la marihuana en California | Estados Unidos
» Epidemia de cólera en Haiti | Emergencia
» Mineros chilenos rescatados demandan al Estado y a privados